Los impactos del cambio climático han dejado de ser una proyección de futuro para convertirse en una realidad visible en el Archipiélago canario. Así se ha puesto de manifiesto en el reciente encuentro de los Consejos Científicos de las Reservas de la Biosfera celebrado en Fuerteventura, donde expertos de toda la región han analizado los desafíos urgentes a los que se enfrentan nuestras costas y ecosistemas.

Una de las alertas más preocupantes radica en la superficie del océano que rodea a las islas. Según datos satelitales recientes, el mar ha experimentado un incremento de 7,94 centímetros en los últimos 27 años. De continuar este ritmo acelerado, las previsiones científicas vaticinan un aumento de 18 centímetros en el nivel del mar para el año 2050.

Un impacto directo en la economía, el turismo y los núcleos costeros

El director de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, Tony Gallardo, ha advertido con firmeza sobre las consecuencias económicas y sociales de este fenómeno. El calentamiento global y la subida de las aguas amenazan de forma directa al litoral, que constituye el principal motor económico y turístico de la isla.

Gallardo señala un ejemplo especialmente crítico: la posible pérdida de la Laguna de Sotavento, en el municipio de Pájara. «El impacto sobre el turismo sería enorme, una auténtica catástrofe, ya que afectaría directamente a las actividades deportivas vinculadas al mar y al uso de las playas», apunta el director, recordando además que las estimaciones globales en Canarias apuntan a pérdidas de cuatro millones de euros anuales y al desplazamiento forzado de unas 5.000 personas.

Pero la amenaza no solo afecta a los espacios naturales y de ocio; el avance del mar pone en riesgo directo la seguridad de infraestructuras y viviendas en primera línea de costa. Núcleos poblacionales y zonas inundables como Puerto Lajas, Corralejo, Giniginamar, Las Playitas y otros pueblos costeros ya sufren con relativa frecuencia los embates de los temporales marítimos, que rompen avenidas y dañan propiedades particulares y espacios públicos.

La solución de la Reserva: Recuperar los saladares como protección natural

Ante la pregunta de si la isla está preparada para mitigar este escenario, desde la dirección de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura se apuesta firmemente por las soluciones basadas en la propia naturaleza.

Para amortiguar los efectos de los temporales y las grandes mareas vivas, Tony Gallardo propone como medida clave la recuperación de los saladares de la isla. Estos ecosistemas costeros actuarían como un auténtico colchón vegetal de protección para los espacios públicos, urbanizaciones y viviendas, absorbiendo la fuerza del mar de manera natural ante las previsibles inundaciones.

Crisis climática y pérdida de biodiversidad en los ecosistemas insulares

El encuentro de los comités científicos no solo puso el foco en la línea de costa. Los expertos alertaron también sobre la situación de los ecosistemas del interior de la isla, que se ven gravemente comprometidos por el aumento constante de las temperaturas y la preocupante disminución de la pluviosidad. La vegetación endémica y la biodiversidad de Fuerteventura sufren directamente las consecuencias de esta escasez de agua, acelerando los procesos de aridez.

La conclusión de los expertos en este encuentro celebrado en nuestra isla es clara: es urgente acelerar las políticas de adaptación climática y proteger los valores que hacen de Fuerteventura una Reserva de la Biosfera de referencia mundial.

  • Fuente original: Puedes leer la entrevista completa y el artículo de opinión en La Provincia.